El foralismo se basa en la defensa de los fueros , es decir, de un conjunto de privilegios y normas jurídicas propias concedidas históricamente a determinados territorios, que les garantizaban una amplia autonomía administrativa, fiscal y judicial frente al poder central. Estos fueros protegían las costumbres locales, permitían la existencia de tributos propios, en algunos casos contemplaban la exención del servicio militar y aseguraban formas de autogobierno y de administración de justicia propias. Este sistema tuvo una especial implantación en territorios como el País Vasco, Navarra, Aragón y Cataluña , donde los fueros se convirtieron en un elemento fundamental de la identidad política y jurídica. Durante el siglo XIX , con la construcción del Estado liberal y centralista, el foralismo adquirió un carácter político e ideológico más marcado. Así, amplios sectores sociales, como el campesinado, el bajo clero y los partidarios del carlismo, defendieron los fuero...