La Revuelta de los Agraviados, también conocida como Guerra dels Malcontents, fue un levantamiento armado que tuvo lugar en Cataluña en 1827, durante la Década Ominosa de Fernando VII. Este movimiento se considera el precedente directo del carlismo, tanto por su base social como por su ideología.
Los sublevados, conocidos como agraviados, estaban formados principalmente por campesinado, bajo clero y antiguos guerrilleros absolutistas, profundamente descontentos con la política del monarca. Aunque defendían el absolutismo, consideraban que Fernando VII había sido demasiado moderado, especialmente por no restaurar la Inquisición y por tolerar ciertas reformas administrativas.
Entre sus reivindicaciones destacaban la vuelta al absolutismo más rígido, el restablecimiento de la Inquisición, la defensa de la Iglesia y el rechazo del liberalismo. Además, en el ámbito territorial, denunciaban el centralismo del Estado y defendían tradiciones locales, lo que conecta con el posterior desarrollo del foralismo.
La revuelta alcanzó cierta intensidad, con episodios como la ocupación de localidades en Cataluña, pero fue finalmente sofocada por el propio Fernando VII, que viajó a la región y ordenó una represión contundente, con ejecuciones, detenciones y castigos ejemplares.
En definitiva, la Revuelta de los Agraviados no solo fue un conflicto puntual, sino el ensayo general del carlismo, que estallaría pocos años después tras la muerte del rey en 1833.

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